Los celos en los perros

Los celos en los perros

Cualquier persona que tenga o haya tenido un perro tendrá muy claro que los perros sienten celos y sufren por ello. Sin embargo, algunos científicos todavía eran reacios a afirmarlo a falta de estudios más concluyentes por considerar el sentimiento de los celos como algo propio de especies con una cognición más compleja que la que poseen los perros.

Pues bien, esos estudios han llegado de la mano, primero de la Universida de Viena y más recientemente de la psicóloga Christine Harris de la Universidad de San Diego, California en la que ha demostrado la aparición de un sentimiento de angustia en los perros al usurpar, por parte de otro individuo, la atención y el cariño por parte de sus amos.

Se trata de un sentimiento de celos más básico que el de los humanos adultos, aunque equiparable al que sienten los bebés de hasta seis meses de edad. Según sus propias palabras sería  "una forma primigenia de celos".

El estudio se realizó sobre 36 perros en sus hogares en los que sus amos dedicaban atención a diversos objetos, entre ellos una especie de perro robot de peluche llamado Faux-Fido. La reacción ante otros objetos era de total indiferencia, pero cuando su ser querido acariciaba y mimaba al Faux-Fido, el perro intentaba por todos los medios romper esa relación, bien mostrándose especialmente sumisos, mimosos y obedientes, bien realizando trastadas para acaparar la atención del amo, bien mostrándose agresivos con el nuevo y tercer vértice del triángulo. Este comportamiento ocurrió en un 70% de los casos.

Al igual que los humanos, los perros intentan romper el nuevo vínculo que une al objeto de nuestro cariño con nuestro rival.

Para prevenir este sufrimiento innecesario en nuestro perro, hemos de actuar siempre dejando clara la posición del perro en nuestra familia, sobre todo si esperamos (o podemos llegar a esperar la llegada de bebés a la misma).

Además, procuraremos en la medida de lo posible que la llegada del nuevo individuo no altere (en la medida de lo posible) el tiempo que dedicamos a nuestro mejor amigo: intentaremos respetar sus horas y duración de las salidas, los momentos de juego, etc. y le haremos partícipe de nuestra relación con el nuevo individuo, invitándole a que él también sea quien mime y de cariño al recién llegado, de forma que lo vea como alguien a quien cuidar y como como alguien que ha venido a relegarle.

Es muy importante también para aliviar este tipo de sentimientos socializar al perro lo máximo posible, tanto con personas como con otros perros: es vital que sepa ponderar la existencia de otros individuos en nuestras vidas, personas y perros que nos darán cariño y a los que nosotros se lo daremos, compañeros de juego, etc. enseñándole la importancia de compartir, consiguiendo de este modo un perro más equilibrado y menos egocéntrico.

Créditos imagen: http://ucsdnews.ucsd.edu

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