Cómo evitar que el perro muerda zapatos y otros objetos

Cómo evitar que el perro muerda zapatos y otros objetos

Los cachorros suelen mordisquear todo lo que se encuentran en su camino, utilizan la boca para explorar el mundo que les rodea. Es un comportamiento normal que se torna como indeseable cuando el objeto de esos mordiscos son nuestros zapatos, una pata de la mesa, la esquina de un mueble, o incluso, a nuestras manos o pies.

Se trata de un comportamiento, el de los mordisqueos sin control, que hay que corregir para evitar el deterioro de nuestros objetos personales y, sobre todo, problemas de salud en nuestro perro.

Los dientes de leche comienzan a emerger en las encías del perro entre las tres y ocho semanas y, en torno a los cuatro o seis meses, comienzan a ser reemplazados por los dientes permanentes. Es un proceso molesto y doloroso en el que los cachorros buscan masticar más, buscan aliviar la irritación de sus encías, y en el que hay que enseñarles qué pueden roer y qué no.

Aquí mostramos algunas pautas para corregir los mordisqueos descontrolados y que no lleguen a convertirse en un problema:

  1. Descartar problemas veterinarios. Lo primero que hemos de hacer es descartar que el perro mordisquee todo lo que encuentra a su paso debido a una alimentación deficiente o por problemas gastrointestinales. Comprobemos, por tanto, que el perro está sano y no existe ninguna razón de salud que le impele a este comportamiento.
  2. Aislar al cachorro. En segundo lugar, alejemos de él todos los objetos que puedan ser peligrosos (limpiadores, lejías, cables eléctricos, etc.) así como, aquellos objetos que puedan ser deteriorados: zapatos, calcetines, juguetes de niños, etc.
  3. Fomentar el mordisqueo controlado. Lo siguiente será darle al perro objetos y juguetes específicos para que el cachorro pueda masticar. Nunca le daremos huesos, ni objetos que puedan fraccionarse en otros de menor tamaño y puedan ser tragados. De hecho, como comentamos en el último artículo no es nada recomendable el darle huesos al perro, siendo algo, en contra de la creencia popular, muy peligroso que puede ocasionar serios problemas, llegando incluso a provocar la muerte. En el mercado existen juguetes para perros (algunos con forma de hueso) de caucho o piel, muy apropiados para esta función.
  4. Desalentar la masticación inadecuada. Una vez reducido la cantidad de daño que el cachorro puede hacer (tanto a los demás como a si mismo) y poniendo a alcance objetos que son apropiados que mastique, ahora hemos de regañar y ser inflexibles recriminándole cuando mordisquee un objeto que no deba. En ese momento, le apartaremos el objeto y le proporcionamos un juguete que sí puede masticar, alabándoles y animándole cuando lo haga.
  5. Juguemos con el perro. Un perro cansado y satisfecho es un perro bueno. Un perro tranquilo es un perro bueno. Pasemos tiempo jugando con el perro, haciendo ejercicio, paseando, etc. Reforzará el vínculo humano – animal y gastará la  energía que el perro podía dirigir a la masticación y los comportamientos inapropiados.

Una vez que el perro ha cambiado la dentición completa, como hemos comentado, esto ocurre sobre los cinco meses, su impulso de roer y mordisquear disminuye enormemente y, si hemos corregido su comportamiento de cachorro, no será ya un problema.

Créditos imagen: http://wooftown.com

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